Tokyo Blues

Hoy toca hablar de mi reciente viaje a Tokyo y enseñar la ciudad a través de mi cámara.  La verdad es que es una ciudad impresionante, y para ser una visita exprés, creo que hemos aprovechado los días bastante bien!

El primer día fuimos al Palacio Imperial a ver los jardines(aunque no está permitido entrar al palacio y los jardines interiores, ya que es la residencia del emperador), paseamos por la zona moderna de la estación de Tokyo y de ahí nos fuimos a Akihabara, el barrio de electrónica por excelencia, donde se pueden ver a las lolitas repartiendo panfletos de las mil tiendas que hay de cómics, películas, figuritas y un largo etcétera.

Alreredores de Tokyo Station
Alreredores de Tokyo Station

También estuvimos en Odaiba, que es una especie de isla artificial desde la que se puede divisar toda la bahía de Tokyo.

Vistas desde Odaiba
Vistas desde Odaiba

Al día siguiente visitamos el bullicioso barrio de Shibuya, moderno y lleno de tiendas, edificios y, cómo no, el famoso cruce en diagonal.  Allí también se puede encontrar la estatua en homenaje al perro Hachiko. Después nos dirigimos a un barrio bastante curioso en el que tenían tiendas de lo más estrafalario, hasta de disfraces para perros! Más tarde, desde Yoyogi Park, un parque precioso, se llega a Meiji Jingu, el templo dedicado a los espíritus deificados del Emperador Meiji y su esposa, la emperatriz Shoken.

Cruce de Shibuya... No hay gente!
Cruce de Shibuya… No hay gente!
Disfraces para perros en Takeshita Street
Disfraces para perros en Takeshita Street
Pide un deseo en Meiji Jingu
Pide un deseo en Meiji Jingu

Por la tarde visitamos Sensoji, el templo budista más grande y antiguo de Tokyo, que se encuentra al lado de Nakamise, un farolillo gigante de vibrantes colores, situado al lado de un mercadillo en el que venden todo tipo de cosas, desde comida tradicional a bolsos. También estuvimos en el barrio de Roppongi, conocido entre los extranjeros por el ambiente nocturno,  donde abundan los centros comerciales y restaurantes y bares.

Farolillo gigante de
Farolillo gigante de Nakamise

El último día lo dedicamos a pasear por Ginza y ver el antiguo teatro Kabuki y ya, por último, los jardines de Ueno, que son una maravilla en otoño por los colores de las hojas de sus árboles. No entramos al museo nacional porque la verdad es que no creímos que mereciese mucho la pena.

Menú del día en Ginza: sopa de miso, sushi, takoyaki, pollo, crema de huevo...!
Menú del día en Ginza: sopa de miso, sushi, takoyaki, pollo, crema de huevo…!
Parque de Ueno
Parque de Ueno

La valoración general de la ciudad es muy positiva, me ha encantado y me parece un lugar muy cómodo para vivir, es una mezcla de tradición y jungla urbana  que, de algún modo, resulta acogedora. La gente, aunque amable y educada, tiene un trato más distante que en Taiwán. La comida es deliciosa…Y no es todo sushi!

Okonomiyaki...delicioso!!
Okonomiyaki…delicioso!!

PD: El título del post hace referencia al libro de Murakami, que leí poco antes del viaje. Trata sobre el tránsito de la niñez al mundo adulto y la pérdida de la inocencia (a grandes rasgos, según mi interpretación) y la verdad es que, aunque me gusta este autor, no ha sido de mis obras favoritas.

Anuncios

Un comentario en “Tokyo Blues

  1. Marisa Fernandez

    Este verano tuve la oportunidad de viajar a Japon, y Tokio me parecio una maravilla, excepto por el calor que hace en verano,.fuimos en Julio, es una ciudad increible, la gastronomia muy variafa y rica y la gente muy amable

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s